Integración laboral en General Pico

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Romina Gautes comenzó la semana pasada a trabajar en una estación de servicio. En su primer día estuvo acompañada por su familia y por Telma Rossini, presidenta de la fundación que brinda distintos talleres a niñas, niños y jóvenes que tienen síndrome de Down.

Romina Gautes comenzó la semana pasada una pasantía laboral en una estación de servicio de General Pico. La joven de 23 años se desempeña en el Full de la YPF Petrosurco y es la primera de los participantes de los talleres de la Fundación Oficios Down en concretar una pasantía en una empresa piquense.

Romina estuvo acompañada en su primer día por su familia y por Telma Rossini, presidenta de la fundación que brinda distintos talleres a niñas, niños y jóvenes que tienen síndrome de Down y los capacita en distintos oficios.

“Estamos felices, no tenemos palabras para definir lo que sentimos desde el equipo de la fundación para este día tan importante”, sostuvo Rossini ante las cámaras de TVCO.

“Los sueños se cumplen, siempre llegan. Hace tanto que venimos buscando una salida laboral para que los chicos puedan integrarse que al final lo logramos”, agregó emocionada.

La iniciativa de la pasantía laboral surgió de la propia empresa. “Me llamó Juan Pablo Rodríguez y me planteó el deseo de incluir en su planta de trabajadores a una persona con síndrome de Down”, relató la titular de la fundación. “Me sorprendió que apareciera la propuesta desde la parte empresarial. Le consulté a la familia de Romina si estarían de acuerdo en que ella saliera a trabajar a la sociedad. Lo hablaron entre ellos y luego se reunieron las partes”, contó.

A partir de ese momento todo fue muy rápido. Rossini explicó que “no hubo mucho más que hablar, hubo un acuerdo tácito para que Romina pudiera valerse y tener su entrada de dinero. Y poner en marcha todo lo que viene aprendiendo durante tantos años en la fundación”, donde cursa el taller de cocina “Panza llena, corazón contento”.

Primer día.

Cumplidos los pasos legales, Romina se sumó al equipo de trabajo de la estación de servicio con un período de adaptación de dos horas por jornada tres veces por semana.

“La adaptación va a ser muy rápida porque Romina ya está preparando café, sirve en las mesas”, indicó Rossini, pero fue la propia Romina quien definió su trabajo. “Me encanta trabajar en la cocina. Hago café, sirvo medialunas y voy a aprender a hacer tostados”, dijo la joven ante la prensa.

¿Con el primer sueldo qué vas a hacer?, le consultaron. “Quiero hacer un viaje con los ‘panza llena’”, respondió sin dudar y adelantó que también festejará su cumpleaños junto a sus compañeros de taller y de trabajo, pero dejó afuera a los periodistas.

Finalmente, Rossini sostuvo que “fue un día de emociones para todos, de los papás que la trajeron a su primer día de trabajo hasta los que estamos en la fundación. Somos testigos de la lucha por la integración, en la escuela, en el trabajo, para que sean parte de un grupo. Esto es maravilloso para ese trabajo, es la plenitud”. Y concluyó: “Esto lamentablemente no pasa seguido pero cuando sucede se va contagiando. Esperemos que otras empresas se sumen porque nosotros sabemos que ellos pueden”.

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