Los que coleccionan monedas con errores

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Cospeles defectuosos, fallas en el proceso de acuñación o deficiencia del cuño, crean piezas especiales para juntar.

Los que coleccionan monedas con errores
 “Los erroristas son los coleccionistas más jóvenes del rubro numismático ya que tienen mejor vista, más tiempo para buscar y, a su vez, conlleva un menor capital para invertir. Es un mercado que tiene poco más de un lustro”, dice Ariel Dabbah (34), técnico en informática y poseedor de una colección con unos 1.000 errores.
Los que coleccionan monedas con errores

EJEMPLOS. Distintos tipos de errores en la moneda, sea por cospel, cuño o proceso de acuñación. (Foto: Jorge Sánchez)

En Facebook el grupo Monedas Argentinas Errores y Variantes, cuenta con casi 2150 miembros. Y ya desde la definición de ese grupo surge una polémica: “¿qué es error y qué variante? “Un error es una pieza que no debió haber pasado los controles de Casa de la Moneda, es único e irrepetible”, dice Dabbah. La variante, son monedas que difieren entre sí por una variación en su etapa de diseño.

Dabbah, editó, hace pocos meses, el primer libro sobre el tema (Errores de acuñación en la amonedación nacional 1881-2016) ya que faltaban referencias y habían ciertas dudas, como, por ejemplo, en el término “defectos de acuñación”. “Es cuando hay una falla en el cuño y este se serializa en varias monedas”, define el autor.

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DEL METAL AL PAPEL. Un ejemplo de baño electrolítico incompleto, del libro de Ariel Dabbah, junto a la pieza original. (Foto: Jorge Sánchez)

Desde su origen, toda moneda corrió riesgo de ser presa de un error por deficiencias del cospel (la pieza metálica virgen sobre la cual se imprime el anverso y reverso), por defecto en el cuño de origen o por una falla durante el proceso de acuñación.

Y aunque no lo crean, hay un sinfín de errores y variantes. Entre los más conocidos figuran las monedas capadas (les falta un segmento circular, siendo piezas no perfectamente redondas, debido a una incorrecta perforación en la tira de cospeles), laminadas/laminaciones (cospeles más delgados y otros que se desprenden entre varias capas de metal), descentradas (la impresión del cuño queda desplazada en el cospel). También están las dobles acuñaciones (el mismo cospel recibe dos o más golpes de cuño) o bien la acuñación incisa y la incusa, esta última se produce cuando entre el cospel objeto de una acuñación y un cuño, se interpone una moneda, transfiriendo su relieve.

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EJEMPLOS. Distintos tipos de errores en la moneda, sea por cospel, cuño o proceso de acuñación. (Foto: Jorge Sánchez)

Si querés ponerte manos a la obra con estos hallazgos y no desencantarte rápido en la búsqueda, lo aconsejable es dar con lotes de “toritos” o cabeza de Bazor, monedas emitidas en Argentina entre 1942 y 1950. “Esa serie se hizo con apuro y casi sin control de seguridad, el cospel era nacional. Es más difícil encontrar un ´torito´sin error que en perfectas condiciones”, dice Leonardo Landin, un referente en el tema.

¿Los errores más valiosos? Para Dabbah son los “ex profeso”, el que fue fabricado con una intencionalidad. “Por ejemplo, si agarro un cospel de $1 y lo meto en la acuñadora de 50 centavos. Son los mas llamativos pero, si pensamos mal, fue hecho adrede para el mercado de errores. En EE.UU. es considerado un delito gravísimo”.

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EJEMPLOS. Distintos tipos de errores en la moneda, sea por cospel, cuño o proceso de acuñación. (Foto: Jorge Sánchez)

El estudio de los errores también es frecuente en la numismática antigua. “Nos permiten saber algo más sobre la forma en que dichas monedas eran manufacturadas, como la acuñación incusa”, indica Damián Salgado, abogado y numismático.

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Por otro lado, Alejandro Gutiérrez y Ricardo Veltri, de Adventvs(dedicado al estudio de la numismática antigua) expresan que los errores “son tan viejo como la moneda misma”. Y citan ejemplos que tienen a mano como un as incuso de Tiberio (14-37d.C), un follis de Helena (327-328d.C.) -que marca en ambas caras el anverso y reverso de la misma figura- o una moneda china medieval, de la dinastía Song (960-1289d.C.), cuyo molde de reverso quedo descentrado.

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ACUÑACION INCUSA. Un caso de error en la numismática antigua, ocurrido en un as de Tiberio.

“En las monedas antiguas, acuñadas a mano (o fundidas) las acuñaciones tienen, en un alto porcentaje, algún grado de defecto: lo perfecto es lo excepcional. Esto último se da en las monedas medievales de oro y plata fina, que eran producidas con inmensos controles de calidad y operarios profesionales”, agrega Salgado.

¿A qué después de leer esto, ya revisás con más atención tus bolsillos?

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EL CRACK DEL ERROR NUMISMATICO. Leonardo Landin tiene una imponente colección de piezas. Algunas valen hasta 5.000 dólares. (Foto: Jorge Sánchez)

Leonardo Landin: “Para ser buen errorista hay que tener luz”

“Siempre habrá monedas para todos, los errores llegan. No tengo apuro, es cuestión de esperar”. Esa es la paciente premisa de Leonardo Landin, un maestro mayor de obra que abre varias carpetas con errores numismáticos, dignos de asombro.

En el living familiar, de su vivienda en Caseros, hay un despliegue de monedas difíciles de descifrar. Es imposible no estar intrigado ante tantas piezas capadas, sobreacuñadas y.. ¿qué es eso? cuatro trozos de metal con un pedazo de moneda en uno de sus extremos. “Son dedos alimentadores. Estas piezas colocan el cospel en el lugar de acuñación. En una falla de sincronía, en vez de pegarle al cospel, la acuñadora le dio al dedo y la pieza quedó pegada al metal. Proviene de una planta en Chile (en dónde se hacían las monedas argentinas en 2009) que cerró y luego remataron todo su inventario”, explica Landin.

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CAPADAS. El circulo imperfecto de las monedas emitidas durante los años ´70. (Foto: Jorge Sánchez)

Lo impactante es que hoy, según Landin, cada uno de esos fierritos, con la moneda de 25 centavos incrustada, valen ¡5.000 dólares!

-¿Cómo los conseguiste?

-Se lo compré por 1.000 pesos a un coleccionista. Insistí mucho. La búsqueda misma tiene un valor. Es sentimental. Por eso uno no busca errores para revender. Es más, gran parte de mi colección es de canje.

.¿Qué adquiriste?

-Una moneda de $1, toda de bronce, ya que tenía un cospel equivocado. Hubo una sola en circulación, la que tengo, de 2007. La pagué $100. Otra pieza valiosa que poseo es una tapa de cuño de $1, hecha en Argentina: el cospel quedó enganchado al cuño y continuó martillando sobre él. Hoy tiene un valor de 130 dólares.

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VARIEDAD NUMISMATICA. Parte de la colección de Leonardo Landin. (Foto: Jorge Sánchez)

-¿Cómo empezaste con esto?

-De casualidad, hace seis años, detecté una moneda de 50 centavos y otra de $1 con error. Conservo ambas. Hasta ese momento no juntaba monedas. Primero leí un artículo de errores en monedas españolas y luego Monedas Bastardas de la República Argentina (1881-2008), escrito por Vicente Scorzari. Tiempo después llegaría un apartado del catálogo de Héctor Janson (NdR: La moneda circulante en el Territorio Argentino 1574-2015) y el libro de Ariel Dabbah, para el cual escribí el prólogo.

-¿Cuáles son los errores más comunes que puede detectar un novato?

-El empaste, cuando hay una mezcla de lubricante y restos de metal, que forman una pasta. Ese polvillo se mete en el cuño y puede borrar un número, una letra. Podes encontrarte con una moneda sin fecha o palabra incompleta. También abundan las monedas capadas de las series de los años ´70 que se imprimieron a montones. Y algo más actual… (piensa), la moneda de $1 con el cospel del medio, descentrado.

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VALIOSAS. A la izquierda, dos de los dedos alimentadores con piezas adheridas. Además, algunas “tapas de cuño” y trozos de metal por múltiples acuñaciones. (Foto: Jorge Sánchez).

-¿Qué hace falta para ser un buen errorista y no morir en el intento?

-Antes que nada buena luz, una lupa con buen aumento y si tenés un microscopio usb, mejor aún, son baratos. Ponés la moneda bajo el lente, hacés foco y se refleja amplificada en el monitor. Es lo más práctico a la hora de detectar fallas.

-¿Cuál es tu error preferido?

-Los llamo “dramáticos”, para algunos serían los más horribles, son como pedazos de chapa retorcida, producto de la acuñación múltiple.

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EL MINERO. Maximiliano atesora una tonelada de monedas en su casa y llegó a cargar el baúl de su auto con 300 kilos en metálico. (Foto: Luciano Thieberger)

Maximiliano Lazzaris: “Llené el baúl del auto con 300 kilos de monedas”

¿Cuantas veces tuvieron la oportunidad de ver una tonelada de monedas en una habitación? Si, esos 1000 kilos en metálico los reunió Maximiliano Lazzaris, un coleccionista empedernido que no se achica a la hora de pasar horas y horas revisando montañas de monedas en búsqueda de un error. “Esta es la numismática de los pobres, empezás con las que tenés en el bolsillo. El kilo de monedas a la venta debe estar entre 50 y 100 pesos, es barato y para cualquiera. Eso sí, en el errorismo, tu vista lo define todo. Lo mejor es agarrar de a dos monedas -del mismo valor- y comparar”, enfatiza este peluquero de profesión.

En su casa, él tiene un gabinete numismático con cajas prolijamente clasificadas como así también varios botellones de plástico repletos de monedas. “Me las consigue un flaco que vacía máquinas expendedoras de café. Le pido de a mil o dos mil pesos. Y las que ya revisé , y no sirven, se las vendo a un artesano que hace rastras con monedas”.

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EMPALMADOS. Una selección de los errores numismáticos más importantes que conserva Lazzaris. (Foto: Luciano Thieberger)

Maximiliano se ufana de jamás haber comprado una moneda con error: todo lo encuentra. “Prefiero hurgar y buscarlos, me encanta meterme en chatarreríos y revisar latas viejas”, admite este peculiar personaje que llegó a cargar el baúl de su auto con 300 kilos de monedas y además piensa hacer un piso de su casa lleno de circulitos metálicos.

En medio de la charla, Lazzaris se sorprende que con las mejoras en la técnicas de acuñación actuales, aún sigan apareciendo errores. “De las miles de monedas que se acuñan por hora, puede haber un error, pero porque se le pasó a la gente de control de calidad”, explica.

Para él, el errorista numismático es el Enemigo N°1 de la Casa de la Moneda. “Es el ojo fino que no tienen ellos”, dice mientras confiesa que es capaz de revisar 100 kilos de moneda en una semana, dedicándole unas tres horas diarias.

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MICROSCOPIO USB. Crucial a la hora de analizar piezas numismáticas al detalle. (Foto: Luciano Thieberger)

-¿Qué hay que ver bien para percibir un error?

-Primero, debés tener memorizado el diseño de esa pieza, a fondo, después, observás las líneas gruesas, los giros. En las actuales le ves las partes faltantes, empastadas.

-¿Cuáles son los errores que más buscás entre las pilas de monedas?

-Las incusas, que son muy difíciles de conseguir y también las laminadas. Me gustaría tener alguna moneda de 1 peso acuñadas sin núcleo.

-¿Cuál es la “joya” de tu colección?

-Me siento orgulloso de poseer una pieza de 1897 que se acuñó sin collar. Está perfecta, casi sin circular.

-¿Cuánto invertís en monedas?

-Unos 4 mil pesos por mes, es más, prefiero siempre comprar lotes de monedas de 50 centavos o 1 peso que son las más falladas. Prefiero invertir más tiempo que dinero.

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EL COLECCIONISTA DE GIROS. Eduardo Borghelli reúne piezas según la rotación de una de sus caras. (Foto: Silvana Boemo).

Eduardo Borghelli: El coleccionista de giros

Un reloj y varias monedas alrededor. Ese es el mapa coleccionista de un empleado administrativo -en una empresa que hace peritajes navales- que vive en Caballito y reconoce que luego de llenar varias carpetas con errores se dedicó a algo más puntual: los giros.

Pero, ¿qué es eso? Fácil, hay que observar el anverso, las figuras de las monedas, y ver si se encuentran rotadas en relación al número (reverso). Desde ese detalle comienza la loca pasión coleccionista de Eduardo Borghelli: ir completando cada giro según la posición de las agujas del reloj. Grado por grado.

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USOS HORARIOS. Según los minutos del reloj, Borghelli marca los grados de rotación del anverso, en relación al reverso de la moneda. (Foto: Silvana Boemo)

“Coleccionar esto tiene un atractivo especial. Al girar y encontrar esa desviación, la estética de la moneda es diferente. El error se produce por una rotación del cuño o por la mala colocación del cospel sobre el acuñador”, indica este, también, coleccionista de billetes capicúa.

El giro por excelencia para estos coleccionista es el reverso medalla: anverso y reverso en la misma posición. “Tengo unas 30 monedas de este tipo, muchas del exterior. Cada una tiene un valor entre 40 y 50 dólares”, asegura Borghelli.

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REVERSO MEDALLA. Anverso y reverso en una misma posición, en una moneda de 1963. (Foto: Silvana Boemo)

Su vasta colección de giros, comienza en el año 1882 con la moneda de 2 centavos de cobre. “Tengo hasta 1896, son difíciles de conseguir. Los giros de las monedas de 1 centavo de esa época pueden valer unos 400 dólares. A menor cantidad de monedas, menos errores y más valor de venta”, agrega.

-¿Cuáles son las monedas de las que se puede encontrar mayor variedad de giros?

-La serie de 5 centavos de 1953 y de 1 Peso que abarca desde 1952 a 1956. Es de lo más completo que tengo. También entre los años 1971 y 1976 se acuñó una gran cantidad de monedas con infinidad de errores.

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GIROS. En distintas monedas de Uruguay. (Foto: Silvana Boemo)

-¿Cuál es el giro más codiciado?

-La moneda de $1, reverso moneda: el símbolo del Sol mirá para abajo en relación al escudo nacional, ubicado en el reverso.

-¿Cuánto fue lo máximo que pagaste por un giro?

-No por uno, sino por un lote con giros gasté $1500. De mi colección, los giros sería lo último que vendería.

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