“Luchy” Alonso va a una Secretaría clave del Senado

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La electa diputada provincial no ocupará la banca. La reemplazarían Oscar Beilmann o Adriana Dalmasso. La designó directamente Cristina, en un cargo neurálgico: implica manejo de poder y cercanía en la toma de las decisiones, además de definiciones vinculadas con el manejo presupuestario.

María Luz Alonso finalmente no asumirá como diputada provincial este 10 de diciembre. Su lugar será estratégico, junto a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Luchy” ocupará la Secretaría Administrativa de la Cámara del Senado, que es una de la dos más importantes de la Cámara Alta.

Luchy Alonso prestará juramento este mismo miércoles, según fuentes allegadas a la líder de La Cámpora en La Pampa.

El cargo es neurálgico: implica manejo de poder y cercanía en la toma de las decisiones, además de definiciones vinculadas con el manejo presupuestario.

Por eso la decisión se festejó fuerte en nuestra provincia, y especialmente en Santa Rosa: la gestión del intendente Luciano Di Nápoli aspira a que ese vínculo le reporte algunos beneficios para la capital pampeana.

A tal punto que Cristina designó para esos espacios a dos personas de su máxima confianza. En la Secretaría Parlamentaria estará Marcelo Fuentes, quien se desempeñó en el Senado de modo siempre leal al cristinismo.

El cargo de Luchy Alonso estuvo en duda hasta las últimas horas. En principio, según medios nacionales, estaba previsto que el lugar fuera para Virginia García, ex senadora y asesora de Cristina, pero se habría ganado un lugar en el Gabinete nacional por su tarea con los equipos técnicos durante la campaña presidencial.

No estaba previsto tampoco que Cristina ceda la prosecretaría administrativa, que hace años ocupa el fueguino Mario Daniele, por su amistad con Miguel Pichetto. No será fácil que continúe.

Al no asumir como diputada provincial, Alonso deja vacante una banca. La Cámpora no tendrá representación en la Legislatura provincial, pero desde ya que la designación a nivel nacional es un premio más codiciado.

El que le sigue en la lista e ingresaría es el vernista Oscar Alfredo Beilmann. Pero si se aplica la ley de paridad de género -en este momento en debate- podría reemplazarla la mujer siguiente en la nómina, Adriana Graciela Dalmasso, marinista.

El intendente electo Luciano Di Nápoli saludó en las redes sociales el nombramiento de Alonso: “Felicitaciones compañera por este merecidísimo lugar en que te vas a desempeñar como secretaria administrativa del Senado de la Nación”.

“Los que te conocemos bien sabemos que tu compromiso, trabajo incansable y lealtad serán sin dudas tus banderas en este nuevo camino que representa una enorme responsabilidad”, agregó.

“Si hay alguien que se merece un lugar así sos vos. Acá estaré y estaremos como siempre para seguir caminando y militando contigo, como vos siempre lo hiciste conmigo. Me llena de orgullo esta designación. Mañana te voy a abrazar como siempre”, completó.

El esquema que armó Cristina

En una semana, Cristina Kirchner barrió con el Senado que habían imaginado los gobernadores y diseñó uno a su medida, con una mayoría automática y figuras de suma confianza en los lugares estratégicos, según la interpretación que hizo el sitio especializado La Política On Line.

Su primer paso fue el inevitable en tiempos de nacionalismos locales: acordó el ingreso de los bloques provinciales a uno de unidad peronista, con promesas de cargos altos y línea directa con el círculo rojo del Gobierno que viene.

El misionero Maurice Closs, que hace dupla con Magdalena “Maggie” Solari, la visitó y le pidió presidir la Comisión de Presupuesto. No pudo ser, pero le dieron la vicepresidencia primera de la Cámara. Había que conformarlo.

Closs ya le había reclamado Presupuesto al cordobés Carlos Caserio, quien por las suyas intentó afianzar el bloque del PJ que preside desde mayo, asociarse a las fuerzas locales y presidir el intebloque del frente Todos con el kirchnerismo como un socio más. Un punteo fino le otorgaba 12 propios, 16 leales a Cristina y la esperanza de imponerse con aliados.

Pero sólo un día después de visitar a Cristina en su departamento, Alberto le pidió abandonar las cuentas, le dijo que necesitaba un bloque unido y le ofreció un Ministerio que, a la fecha, no confirmó si aceptó. Muchos gobernadores ya habían escuchado al presidente electo decir que un interbloque con líneas marcadas lo debilitaría en el comienzo de su gestión. Y no son tiempos para rebelarse.

La ex jefa de Estado aplicó varias dosis de pragmatismo para salirse con la suya. Aceptó que para unir a sus fieles algo debía darle a los senadores que responden a gobernadores autodefinidos “albertistas”, pero eligió a quien premiar.

Eduardo “Wado” De Pedro, futuro ministro del Interior, llamó el jueves a Gildo Insfrán para anunciarle que quería a José Mayans como jefe de un bloque peronista sin fisuras.

La excusa que repiten los voceros kirchneristas es que Formosa es la provincia que más votos aportó. Tan cierto como que Insfrán fue de los primeros gobernadores en diferenciarse del dialoguismo de sus colegas en tiempos de Macri.

O como que Mayans lideró la rebelión interna contra Pichetto cuando se votaron los allanamientos a los domicilios de Cristina, hace 14 meses. En las mesas camporistas aún anotan los senadores que levantaron la mano con Cambiemos ese día, entre ellos Caserio, Dalmacio Mera y Carlos Espínola, todos con mandato hasta 2021.

Con los misioneros y los santiagueños adentro, ese trío y Carlos Menem, que rara vez asiste a las sesiones, no serán letales para el quórum. De ahí que cederle la presidencia provisional a la esposa del gobernador de Santiago del Estero, Claudia Abdala Ledesma, tiene doble valor estratégico.

La senadora Anabel Fernández Sagasti sigue siendo la preferida de Cristina y tendrá varias botoneras claves. En La Cámpora hay quienes especulan con que fue promovida como jefa para negociar y, tal vez más importante, “saber quién es quién”. Lo supieron.

Será vice del bloque y escoltará a Mayans en reuniones de labor parlamentaria (donde se define cada sesión) y en el reparto de poder interno, como los lugares asignados para las comisiones.

Y presidirá la Comisión de Acuerdos, una de las más importantes sobre todo en el corto plazo, porque deben estudiarse en detalle los 130 pliegos de jueces enviados por Macri que nunca llegaron al recinto.

Además, con la crisis de los países de la región y las revueltas militares resonando cerca, los ascensos de las fuerzas armadas y los pliegos de embajadores cobrarán otro valor.

La Comisión de Presupuesto aún no tiene presidente asignado y sería para un senador de los gobernadores, pero el elegido debe pasar el filtro de Cristina.

Conocedora de las costumbres del Senado, respetará la tradición que impide presidencias para recién electos, ignorada por Cambiemos en 2017. La excepción será Jorge Taiana, que presidirá Relaciones Exteriores y Culto, tal vez con más relevancia que en otras épocas por la convulsión del continente. Mariano Recalde, socio fundador de La Cámpora, deberá conformarse con vocalías.

Mera no seguirá como presidente de Asuntos Constitucionales, donde congeló todos los pedidos de desafuero a Cristina que le llegaron. Sólo uno se trató en el recinto.

Lo reemplazará alguna de las compañeras de la ex presidenta en estos años. Podría ser la santafesina María de los Ángeles Sacnun.

La dupla de pampeanos abandonó el histórico bloque inaugurado hace una década por Carlos Verna para sumarse a Todos, pero seguirán presidiendo sus comisiones: Daniel Lovera la de Trabajo y Previsión y Norma Durango la cada vez más influyente banca de la mujer.

Cristina repasa legajos de sus colegas para definir estos días quien estará a cargo de Seguridad, porque Alberto podría enviar en diciembre el proyecto para crear el consejo nacional de esa temática. Las autoridades del resto de las comisiones bien pueden esperar hasta marzo.

Fuente: El Diario

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