Una enfermera salvó a un niño ahogado

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Sin dudas los planetas se alinearon para que un niño de 1 año y 3 meses no muriera ahogado. La mamá se distrajo un instante haciendo el almuerzo y el pequeño se metió en una pileta de lona. Cuando lo halló estaba desvanecido en el agua, y con él en brazos salió a la calle gritando, una vecina, enfermera, le hizo reanimación y en su auto lo llevó al hospital donde hoy se recupera. “Está bien, es un milagro”, dijo la madre.
Ana Afonso, de 63 años, enfermera de profesión, se jubiló hace 8 meses en el Hospital Heraclio Luna. Sin embargo la vida la obligó el martes a rendir una última materia profesional. Su presencia en el lugar del incidente fue determinante para que la familia no sufriera una de las mayores tragedias que un ser humano puede tener: perder a un hijo bebé.

Travesura extrema.
El accidente ocurrió en una casa ubicada en la calle Sarmiento entre Roca y Tucumán. A esa hora Macachín es tranquilo, sin muchas sonoridades, quizás eso ayudó a Ana a escuchar los desesperados pedidos de ayuda de una mujer y sin dudarlo salió a la calle. Mientras corría hacia la vereda pensó en un posible caso de violencia de género e iba dispuesta a enfrentarlo. Sin embargo se encontró con un panorama mucho más complicado: una vecina, que vive enfrente, llevaba entre sus brazos a su bebé mojado y desvanecido y clamaba por ayuda.
Ana contó su experiencia a FM Del Sol. “La criatura estaba prácticamente sin vida, no respiraba y estaba totalmente empapado. La mamá lo había sacado de la pileta”, contó la enfermera.
Según se supo más tarde el niño había caído a la pileta tipo pelopincho que su familia tiene en el patio de la casa. Su mamá preparaba el almuerzo y se aprestaba para ir a su trabajo, entonces, en un descuido, el infante hizo la peor travesura: se metió solo en la pileta.

Reanimación vital.
La mujer enfermera relató que ante este cuadro, y con la actitud y pericia que adquirió durante años sobre emergencias, sin dudarlo tomó al niño y le practicó maniobras de reanimación. Pero ella sabía que eso no era suficiente y que el bebé necesitaba de atención hospitalaria de forma urgente, especialmente para que no queden secuelas, y por eso fue por su auto, lo subió y manejó a toda velocidad hasta el hospital.
Cuando llegó, reclamó ayuda con una suerte de órdenes mientras ella misma ponía manos a la obra. “Entré a la guardia como si fuera mi casa, porque en realidad el hospital sigue siendo mi casa. Grité para que me auxilien y le puse oxigeno”, reveló Ana.
Para ese entonces el nene ya había despedido gran cantidad de agua gracias a los ejercicios de RCP. “Gracias a Dios tengo la alegría que el chiquito sobrevivió. Fue terrible, te juro que me quería morir”, admitió la enfermera providencial.
El bebé pasó la noche al cuidado del personal del hospital local y se recupera favorablemente. “Se está recuperando bien. Fui a verlo y no lo podía creer. Dios estaba ahí. El puso las cosas en su lugar”, concluyó Ana Afonso,

La peor experiencia.
La mamá del bebé se llama Johana Silva, tiene 23 años, y es nativa de Anchorena. En su cuenta de Facebook contó públicamente lo que sintió en ése momento límite como madre.
“Mi ángel, el milagro de mi vida. Fue la peor experiencia de mi vida, todavía me tiembla el cuerpo de solo pensarlo, la desesperación y el miedo de sentir que te me ibas. Mi milagro de vida está más fuerte que nunca. Gracias pequeño guerrero por ser tan fuerte y no dejarme. Va a costar salir de tan grande susto pero con vos a mi lado todo se puede. Te amo más que a nada en esta vida”, fueron las palabras dirigidas a su niño que dimensionan la situación.
La joven no olvidó de reflejar la ayuda de varios vecinos que la auxiliaron y ayudaron al milagro. “Sólo tengo palabras de agradecimiento. Gracias Ana por salvarlo. Dios mío gracias. Gracias para aquellos vecinos que lo salvaron, a mi familia, mis amigos, a los que vinieron a mi trabajo que me apoyó y me entendió, a los que preguntaron y a cada una de las personas que se preocupó. Al hospital de Macachín que hizo todo y me lo devolvió”, concluyó Johana.

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