A más de dos años del crimen de Germán Medina en una peluquería del barrio porteño de Recoleta, este miércoles a las 13:30 comienza el juicio oral contra el principal acusado, Abel Guzmán. En los días previos, Guzmán se comparó con Jesús y solicitó que no haya presencia de periodistas durante el debate.
La solicitud fue presentada por los defensores particulares Claudio Domingo Severino y Ricardo Alfredo Sanetti ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24. En su pedido, los abogados hicieron una inusual comparación, señalando que Guzmán sufre un “escarnio” similar al que padeció Jesucristo al ser crucificado. Argumentaron que la cobertura mediática ha anticipado condenas y generado un ambiente que, según ellos, afecta el derecho a un juicio justo.
Además, advirtieron que la presencia de la prensa podría perjudicar el “orden, la moralidad y el decoro” en la audiencia. En el escrito, al que accedió TN, también se menciona a la jueza Julieta Mackintach, señalando que, en nombre del derecho a la información —que “no es absoluto”—, se ha “mancillado el prestigio, buen nombre y honor de jueces y auxiliares de la Justicia”.
Los abogados alertaron, además, que la difusión de lo que ocurra en la sala podría ser amplificada por diversos medios, transformando el juicio en un “corrillo de noticieros y programas de espectáculos”. Consideran que esto no contribuiría a preservar la memoria de la víctima ni el respeto hacia sus familiares.
En respuesta, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24 rechazó el planteo en los términos formulados y decidió permitir una presencia reducida de la prensa. Se autorizó únicamente el ingreso de periodistas antes del inicio de la audiencia para tomar fotografías de la sala y de las partes, prohibiendo expresamente cualquier tipo de grabación durante el desarrollo del juicio.
De este modo, el tribunal adoptó un criterio intermedio: habilitó una cobertura limitada previa pero impidió la presencia periodística durante el debate oral. Guzmán, que permanece detenido en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, llega a juicio acusado de homicidio simple.
El hecho ocurrió la noche del 20 de marzo de 2024, cuando Guzmán asesinó de un disparo en la cabeza a Germán Medina, colorista y compañero de trabajo, en la peluquería Verdini, ubicada en la calle Beruti al 3017. Tras el ataque, Guzmán escapó por la ventana del local y permaneció prófugo durante 70 días hasta ser detenido en una vivienda en Moreno por la Policía de la Ciudad.
La causa cuenta con videos de cámaras de seguridad que registraron el ataque, así como con chats entre Guzmán y el resto del equipo, que reflejan la mala relación laboral existente. Según sostiene el fallo del juez Javier Sánchez Sarmiento, quien elevó la causa a juicio, la tensión comenzó en un grupo de WhatsApp de los peluqueros, donde el dueño del local, Facundo Verdini, recordó que el uso de formol estaba prohibido, mientras que Guzmán respondió que “no tenía problema”.
Un mes antes del crimen, Guzmán propuso resolver las diferencias “como corresponde” durante una videollamada por Zoom con los empleados. Medina manifestó: “Hasta donde yo entiendo se hace lo que el jefe dice y si no, patada en el tuje. ¿Dónde se vio que se le hable así al que te paga el sueldo? Si no le gusta a alguien que agarre la puerta y listo. Muerto el perro, se acabó la rabia”.
El conflicto radicaba en que Guzmán era el único que utilizaba formol para realizar alisados, lo que generaba el desacuerdo de sus compañeros y del propio Verdini, debido al perjuicio que representaba para la salud.
