El pasado 5 de mayo, en el stud «Monte Verde» de Cachirulo, se produjo un caso impactante de maltrato animal que culminó con la muerte de «Festín Texano», un caballo pura sangre que había ganado en Palermo el 17 de diciembre pasado. Las imágenes del envenenamiento, que circularon brevemente en redes sociales, mostraron cómo el cuidador del caballo, Ari Soares de Oliveira, le aplicó una inyección letal. En pocos segundos, el caballo comenzó a tambalearse y finalmente cayó, agonizando hasta su muerte.

Miguel Iriarte, propietario del caballo y del stud, relató que inicialmente confiaron en la versión del cuidador, quien afirmó que el caballo había muerto de un infarto, aunque estaba sano. Sin embargo, la familia Iriarte descubrió la verdad al revisar las imágenes de seguridad del stud, que mostraban el momento exacto del envenenamiento.
La hija de Iriarte, Belén, estudiante de veterinaria, fue quien difundió las imágenes en redes sociales, manifestando su indignación: «Te nos fuiste Festín querido. De la peor manera. Pero esto no va a quedar así».
El abogado de la familia, Nicolás Casagrande, presentó una denuncia penal el 13 de mayo por maltrato animal y daño. Aunque se realizó una necropsia, no se pudieron reservar muestras de sangre ni jugos gástricos, lo que dificulta la determinación de la sustancia utilizada. La hipótesis es que se trató de magnesio endovenoso o un eutanásico equino.
Casagrande señaló que el video muestra una clara causalidad entre la inyección y la muerte del caballo. Destacó un detalle relevante: «El video es medio raro. Se puede ver que el cuidador manipula deliberadamente el celular para llamar después de aplicar la inyección, pero no contacta a los dueños inmediatamente».
Tras la denuncia, se solicitó el secuestro del celular de Soares de Oliveira y una medida de restricción de acercamiento al stud y a la familia Iriarte. Aunque la carátula del caso es maltrato animal, también podría incluir la figura de daño por envenenamiento.
«Festín Texano», un caballo pura sangre de 3 años, fue adquirido en el Haras Masama de Miguel Riglos y tenía un valor de 30 mil dólares. Estaba en recuperación por una lesión en la rodilla cuando ocurrió el trágico incidente.
