Sedición: no atendían emergencias y las comisarías estaban tomadas

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Continúa el juicio a los policías sediciosos, con una nutrida ronda de testigos. De los catorce imputados, dos continúan prófugos.

El agente Aldo Jesús Arhex trabajaba en el 101 y el día 11 estaba de franco. El jueves 12 no se pudo incorporar porque la Jefatura estaba tomada y le dijeron que el servicio “no se atendía”. “El teléfono no se atendía”, aseguró.

Por su parte, el policía Alfredo Gustavo Sierra, que era operador del CECOM, dijo que estuvo presente en la protesta de la Jefatura. Dijo que el sistema de comunicaciones funcionaba pero no se atendían los teléfonos.

“No me convocó nadie. Entre otras cosas, se reclamaba un aumento de sueldo y el cambio de la ley, que es muy vieja y por la que nos sentimos damnificados”, dijo.

“La protesta fue pacífica. Lo único que se logró un aumento, no el reclamo de fondo, que era una ley que nos protegiera”, agregó. “Los que protestaron fueron castigados de alguna manera y por eso el resto no se animó a reclamar más”, añadió.

Un grupo de policías aportados como testigos por los defensores de los uniformados imputados por la sedición de diciembre de 2013 en la provincia declaran este miércoles en el juicio oral y público que se desarrolla en la Ciudad Judicial.

La testigo Natalia Daniela González participó de la marcha de la plaza con su niña de 8 años en “solidaridad” con los policías por considerar que “estaban mal pagos, con adicionales atrasados y los móviles hecho bolsa”. “Me enteré por faceboock. Fui con mi nena, no hubo ningún problema de violencia”, contó.

Respondió a los defensores que no identificó cabecillas en la protesta.

Luego declaró la médica Romina Beatriz Camarero, del Servicio de Emergencias Médicas, quien atendió tres pacientes el día 12, uno herido de arma blanca. “Alguien llamó y fui con ambulancia y chofer”, recordó.

El defensor Martín Ongaro intenta demostrar que el 101 funcionaba. Pero la profesional dijo que la emergencia pudo haber sido atendida por el 107 y no aseguró que haya habido intervención policial.

Además, una vecina de La Anónima de Zona Norte, Claudia Pardo, declaró que la noche anterior al acuartelamiento la policíareforzó la seguridad del lugar porque antes habían querido saquear un negocio cercano. “Había mucha gente en la Pilcomayo, constantemente las camionetas de la policía iban allá”, dijo.

“Rojas no estaba de acuerdo”

El comisario Juan Carlos Mendis era el segundo jefe de la Primera. Relató que no se plegó a la protesta y recorrió con patrulleros las calles junto al encargado. Dijo que fue y vino de la comisaría a buscar armas largas y pertrechos para prevenir saqueos. “Salí y entré un montón de veces, no tuve drama con el personal”, afirmó. También aseguró que desde la Primea se trasladó a un detenido hasta tribunales.

Mendis dijo que uno de los acusados, Rojas, llegó al otro día a las 7 de la mañana y le manifestó que no estaba de acuerdo con el acuartelamiento. “Le pedí que se quede en la comisaría a cumplir el horario y se retirara porque no entraba en el patrullero, es una persona de porte muy grande”, aseguró.

Declaró que el personal debía entregar los patrulleros con el tanque de combustible lleno porque inclusive se exponían a una sanción.

Admitió que “las primeras horas las cadena de mando estuvo rota, estuvimos patrullando sin saber a quién responder”. “No estuvo bajo control, la orden era no volver a la comisaría para no tener ningún roce. Volví varias veces, no había hostilidad, pero no les di órdenes porque ya no era el jefe de ellos”, reveló.

También aseguró que al otro día “más de media comisaría” se fue con él a trabajar a la Escuela de Policía, Rojas entre ellos.

Dijo que desconocía el hecho ocurrido en Vialidad.

“La Tercera estaba tomada”

El policía Brian Elizondo recordó que durante la madrugada del acuartelamento lo convocaron desde la Tercera para patrullar junto a los comisarios. “La comisaría estaba tomada, era una situación hostil. Quedaron dos vehículos solo para usar”, describió.

“No funcionaba el 101. No podíamos operar con equipos, la frecuencia para coordinar lo obstruían pasando música. Incluso conmigo hubo un altercado porque nos empezamos a comunicar por teléfono… de esa manera se hizo el patrullaje”, detalló.

 

“Se llevaron patrulleros a la Jefatura”

El comisario Omar Eduardo Obolz era jefe de la Segunda. “La noche del 11 todo el personal paró los móviles y dejaron de trabajar. Permanecieron en el patio de la comisaría hasta el otro día a la mañana que se trasladaron a la Jefatura”, puntualizó. El policía dijo que no hubo hostilidad ni violencia hacia los jefes. “Evidentemente respondían a algún mensaje de texto. Nadie se llegó a la comisaría para que tomen esa decisión”, dijo. Aseguró que los manifestantes solo dejaron un cabo de guardia, encargado de los detenidos, y para atender la guardia. “Los teléfonos sonaban y no se atendían”, contó. “Solo quedaron dos vehículos, el resto no estaba trabajando. Al otro día llevaron algunos patrulleros a la jefatura”, señaló.

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