Raúl y Alejandro Hernández, padre e hijo oriundos de Santa Rosa, fueron galardonados en la 43º Convención EAA 2025, celebrada en General Rodríguez. Con su aeronave Baobil I, una meticulosa reconstrucción de un modelo estadounidense de 1946, se consagraron en la categoría «Clásico Experimental».

El proyecto, liderado por Alejandro con el apoyo de su padre, implicó una profunda reforma que superó el 50% de la estructura original, obteniendo la habilitación en categoría experimental tras rigurosas inspecciones de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
«El avión es de mi hijo, pero trabajamos juntos en todo el proceso», expresó Raúl Hernández, quien ya había ganado otros tres premios en ediciones anteriores con ultralivianos de fabricación propia.
La Experimental Aircraft Association (EAA), organizadora del evento, es una prestigiosa asociación internacional con sede en Estados Unidos que reúne a constructores de aviones experimentales. La filial argentina de General Rodríguez es una de las dos existentes en el país y cada año celebra este encuentro, donde se presentan proyectos de todo el país.
El diseño y la construcción del Baobil I fueron completamente artesanales. «No soy ingeniero, pero en este ambiente te ayuda mucha gente», destacó Raúl. También agradeció a Tito Berg, chapista de Rolón, por su labor en la pintura del avión. «Nosotros pensábamos hacerlo por nuestra cuenta, pero él logró un trabajo excepcional que nos deslumbró», afirmó.
Ficha técnica del Baobil I
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Tipo: Biplaza, ala alta, metálico
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Origen: Reconstrucción de un Luscombe (EE.UU., 1946)
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Motor: Jabiru 2200 (Australia) de 80 HP
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Hélice: Bipala Sensenich, paso variable en tierra
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Velocidad crucero: 90 millas por hora
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Peso máximo de despegue: 545 kg
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Capacidad de combustible: 90 litros
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Consumo promedio: 18 litros/hora
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Matrícula: LV-X457 (categoría experimental)
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Construcción: Santa Rosa, La Pampa
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Propietario: Alejandro Hernández
